Análisis de Undertale

Antes de nada, quiero indicar que yo valoro los juegos por un criterio muy simple: ¿pagaría el precio que tiene un juego en su lanzamiento? Y en caso contrario, ¿cuánto pagaría por él? Ahora que nos hemos quitado esta introducción sosuna, vamos al quid de la cuestión.

Inolvidable y adorable.

De vez en cuando, aparece un juego excelente, que crea culto y que con el paso de los años se convierte en un clásico al que compararemos títulos posteriores del género. Un juego que expande las fronteras del medio, que nos deja recuerdos y momentos inolvidables, y que estaremos orgullosos de haber jugado.

Undertale es esta clase de juego.

Undertale es la historia de un niño (o niña) que cae a una profunda caverna subterránea poblada por monstruos. Hace tiempo que los monstruos fueron expulsados de la superficie por los humanos, así que es de esperar que surjan tensiones cada vez que entra un humano a las cuevas. Poco después de caer, nos topamos con Flowey la flor, y Toriel, una figura materna de lo más adorable.

Y “adorable” es probablemente de las palabras que mejor describen al juego. Se nota mucho la vena de Earthbound, con un sentido del humor excelente y unos personajes muy entrañables. Undertale se presenta como un JRPG al uso, pero rápidamente hace todo lo que puede por sorprendernos y sacarnos una sonrisa. Hay muchísimos chistes, muchas conversaciones agradables y muchos amigos por hacer.

Aunque en todo momento puedes ser una auténtica sabandija.

Aunque en todo momento puedes ser una auténtica sabandija.

Una manera en la que el juego subvierte los estándares del género es el sistema de combate. Tanto para atacar como para defendernos se nos presenta un minijuego: para atacar es  sencillo timing en un medidor; pero para defender, se nos lanzan proyectiles y demás ataques que deberemos esquivar, como en un bullet hell. Sin embargo, los distintos monstruos y jefes varían mucho los combates para que no todo sea esquivar proyectiles, y en todo momento hay una profunda y sorprendente conexión entre el combate y la situación. Se consigue con mecánicas abstractas aludir a la naturaleza de nuestro contrincante de una manera especial y significativa. Disponemos de un menú ACT, con el que podemos interactuar con los monstruos dependiendo del contexto. Generalmente podemos inspeccionarlos e intentar llevar a cabo acciones determinadas para apaciguarlos: podemos, por ejemplo, podemos dar cumplidos e incluso abrazar a algunos monstruos. Los combates son aleatorios, pero por suerte no son suficientes para molestar al jugador, y a veces hasta tuve ganas de encontrarme con el siguiente, sólo para ver si descubría un monstruo nuevo.

Otro elemento importante y que define a este juego es que es completamente posible acabarlo sin matar a ningún monstruo, ya que cuando los apacigüemos o no quieran luchar, tendremos la oportunidad de terminar el conflicto de manera no violenta, e incluso de entablar una amistad. Sin embargo, también hay que decir que la resolución más pacífica para cada encuentro no suele ser la más fácil, y que muchas veces progresar sin herir a nadie es un rompecabezas en sí mismo. Sin embargo, con determinación cualquier jugador puede pasarse el juego en la “ruta pacifista”.

Donde de verdad brilla Undertale es en su reparto: todos los personajes, incluso los enemigos comunes, rebosan carisma. Hay bastantes misiones secundarias en las que nos podemos hacer amigos de los distintos monstruos, y –creedme- hacer esto es de lo más satisfactorio que he hecho en ningún videojuego. Inmediatamente quise hacerme amigo e incluso abrazar a la mayoría de monstruos (algo que desde luego sienta genial).

Y si no puedes entablar una amistad, al menos puedes pasar el rato con ellos.

Y si no puedes entablar una amistad, al menos puedes pasar el rato con ellos.

Además, en cada esquina siempre hay alguna broma o momento divertido esperándonos. El juego tiene un sentido del humor que creo no he visto en ningún videojuego hasta ahora. Es divertido, no estorba al jugador y hace que los momentos dramáticos lo sean aún más, por contraste.  Y, desde luego, hay momentos tensos y serios, pero estos son imprescindibles y hacen al juego memorable. Además, el juego tiene una manera muy propia de lidiar con las decisiones del jugador, y es sorprendente la cantidad de cosas que el juego recuerda. Pero más sorprendente aún es que está apoyándose todo el rato en lo que en términos teatrales se llama la cuarta pared. No es por ser pedante, pero está continuamente difuminando la barrera entre juego, jugador, interfaz, personaje… Es original, es fresco, y lo mejor de todo es que los elementos originales no se quedan en mera originalidad, sino que están bien ejecutados.

Los gráficos tienen un estilo retraux muy marcado, pero a la vez no se dejan llevar por la fiebre de los 16 bits para crear algo insulso y vago, sino que queda claro que la decisión es estilística, y en las peleas contra los jefes todos los diseños y animaciones cobran mucha más vida.

La banda sonora está compuesta por TobyFox, que fue compositor principal de la música en Homestuck, y podemos decir lo mismo de la música del juego que de los gráficos: al igual que Homestuck, tiene un aire retro, pero tiene una identidad muy, muy marcada y encaja perfectamente con la temática del juego. No es para todas las sensibilidades, pero para muchos será un gran acierto.

Realmente es muy difícil decir qué hace a Undertale tan memorable y tan bueno sin hacer spoilers. Es un juego entrañable, divertido y fresco. Es hilarante a veces y triste a ratos. Me hizo reír igual que me hizo llorar. Me sorprendió a cada paso y fue una aventura que nunca podré olvidar. Se lo recomiendo a todo el mundo, tanto a jugadores veteranos y noveles, jóvenes y mayores, y, en general, a todo el mundo que esté dispuesto a pasar un buen rato.

Nota final: 10/10 TUVE UNA CITA CON UN ESQUELETO.

¿Pagaría los 9,99€ que cuesta? Desde luego.

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