Análisis Rise of the Tomb Raider

Por Jorge Barbero Poncela

Tras dos largos años de espera desde el reboot (reinicio de la saga) de 2013, ya hemos podido hincarle el diente a este nuevo título de Crystal Dynamics y Square Enix.

Vale la pena recordar que el videojuego contaba con una exclusividad temporal en las consolas de Microsoft (Xbox 360 y Xbox One) de 2 meses, y que este pasado 28 de enero de 2016 hemos podido degustarlo en PC, plataforma sobre la que se realizará este análisis. No será, sin embargo, hasta finales de este año cuando pueda ser disfrutado por los usuarios de PlayStation 4.

Aclaradas estas complicadas y aburridas referencias temporales, vamos al lío:

Rise of the Tomb Raider continúa con los acontecimientos acaecidos en el reboot de 2013, donde se nos presentaba a una jovencísima Lara Croft obligada a enfrentarse a un misterio arqueológico que rozaba lo sobrenatural, al mismo tiempo que luchaba contra una fuerza opresora que ansiaba el mismo objetivo que ella.

En el presente juego, esa inmadurez, juventud y falta de experiencia de la protagonista han pasado a la historia: Lara ya es toda una mujer adulta, experta en la resolución de los diversos conflictos a los que debe enfrentarse, el manejo de las armas y, por supuesto, la búsqueda de tesoros perdidos a lo largo de los tiempos. En este caso, nuestra arqueóloga favorita deberá continuar con uno de los proyectos que más obsesionaron a su difunto padre, la búsqueda de la fuente de la vida eterna.

Como es habitual, un objeto con semejante poder es codiciado por muchos y, en este Rise of the Tomb Raider, deberemos enfrentarnos a La Trinidad, un grupo de criminales con profundas creencias religiosas que nos pondrán las cosas difíciles en nuestro camino hacia el éxito arqueológico. A pesar de ello, contaremos con la ayuda de diversos personajes, entre ellos Jonah, uno de nuestros mejores aliados en el juego de 2013, así como con la de los guerreros defensores de la fuente de la juventud.

Hay que decir que, como siempre, nuestra aventura será en solitario y que todos estos aliados nos ayudarán en momentos puntuales de la historia. Nosotros deberemos continuar trepando, saltando, deslizándonos y, por qué no decirlo, mordiendo el polvo una y otra vez, un hobby bastante habitual de la protagonista en esta saga.

Todos estos sucesos ocurren en un mapeado que luce absolutamente espectacular, recreando localizaciones reales como Siria o Siberia y en el que tendremos, más que nunca, la posibilidad de explorar todo lo que se nos antoje (dentro de la linealidad y los límites del título, por supuesto). Parece ser que Square Enix ha escuchado las sugerencias de los usuarios, tras la salida del anterior título, y la exploración por estos territorios va a ser prácticamente obligatoria en nuestra aventura; ¿por qué? Bueno, simplemente porque necesitamos recolectar todos los recursos que podamos encontrar en el mapa (ramas, plumas, minerales, pieles de animales…) para poder «craftear» o construir nuestras flechas, balas y bombas.

También serán esenciales para mejorar las diversas armas que nos iremos encontrando a lo largo del juego (arcos, pistolas, fusiles de asalto, escopetas…).

En relación con lo anterior, será necesario explorar las múltiples cuevas presentes en el título, pues al final de las mismas descubriremos piezas para fabricar armas más poderosas. ¡Se acabó el explorar esos sitios alejados de la mano de Dios para conseguir unos pocos puntos de experiencia! Por fin, el premio a la exploración del jugador. Ello es también debido a la reducción del componente shooter que tenía su predecesor: si, nos vamos a encontrar numerosos y frenéticos combates, pero se va a dar más importancia a la rama aventurera de la protagonista que a la de guerrillera, algo que hace honor a los juegos más clásicos de esta saga.

Cabe destacar que seguiremos encontrando más puzles en las cuevas y en otras localizaciones durante el juego, los cuales siguen siendo facilones y no suponen un verdadero reto en ningún momento. Tranquilos, no habrá que pasarse una semana pensando en cómo resolver un rompecabezas mientras dejamos de lado a nuestros seres queridos, parece ser que eso ya es cosa del pasado.

Otra de los elementos que podemos descubrir serán las misiones secundarias ofrecidas por nuestros aliados, los defensores de la fuente de la vida eterna. Estas son tareas bastante sencillas, como destruir torres de comunicaciones para mermar las defensas del enemigo o rescatar a compañeros que hayan caído en las manos de la Trinidad. ¡Nada que nuestra Lara no pueda resolver!

Tras terminarlas, obtendremos una recompensa que se basará en puntos de experiencia y en algún objeto que nos hará más sencilla nuestra aventura.

Para poder viajar a nuestro gusto por este mundo, volver a ciertas zonas y conseguir recursos o misiones secundarias, contamos con los campamentos. Gracias a ellos, podremos tomarnos un respiro y mejorar todas nuestras capacidades por medio de un árbol de habilidades, que se encuentra dividido en tres ramas: asalto (orientada al combate con armas de fuego o cuerpo a cuerpo), cazador (mejoras del arco y la caza, entre otras) y superviviente (dirigida al crafteo más eficiente de nuestros recurso, vida y munición). También podremos acceder al menú de mejoras de las armas y de los distintos trajes de nuestra protagonista, cada uno de los cuales nos proporcionará una serie de ventajas específicas.

Otro de los cambios importantes de este Rise of the Tomb Raider es la ausencia del multijugador, modo de juego con el que contaba su predecesor. Todos somos conscientes de que el multijugador del reboot de 2013 era bastante mediocre y salió sin pulir, por lo que la decisión de quitarlo me parece bastante acertada. «Para sacarlo mal, no lo saques».

 

Continuando con los cambios, hay que mencionar que se ha incluido otro modo de juego con el que podemos repetir las misiones de la campaña principal, pero añadiendo una serie de cartas que introducen variaciones en ellas (que los enemigos tengan cabezas gigantes, que Lara haga la misión con un traje especial…).

Estas cartas o tarjetas se pueden desbloquear con monedas del juego (que las vamos encontrando a lo largo de la aventura), o con dinero real. Aquí es donde se nos plantea de nuevo el eterno dilema de los micro pagos, puesto que durante la aventura no encontramos una inmensa cantidad de monedas y ello hace que nos veamos «obligados» a pagar dinero real si queremos disfrutar de este modo de juego. Personalmente, estoy en contra de este tipo de transacciones, por lo que considero un error por parte de la desarrolladora el haber añadido esta opción.

Dejando ya a un lado todos estos asuntos y pasando al apartado técnico, hay que decir que el juego luce absolutamente espectacular: la iluminación es sublime, las animaciones son bastante realistas (menos, evidentemente, los saltos de 200 metros que realiza nuestra protagonista) y realmente tenemos la sensación de encontrarnos en las localizaciones a las que viaja Lara. También son de agradecer las cinemáticas en las que contemplamos esos preciosos paisajes mientras el reflejo del Sol nos ilumina la cara… Sublime. Me atrevería a decir que, en la versión de Xbox One, es el juego que mejor aprovecha su rendimiento de los que hemos visto hasta la fecha.

No puedo irme sin comentar que el doblaje al castellano me ha parecido especialmente tedioso, haciendo que nuestra aventurera favorita parezca más una descerebrada que una arqueóloga experta en su materia. No he aguantado ni la primera misión del juego con el audio en castellano, he de reconocerlo.

Con todo y con esto, me parece que el nuevo Rise of the Tomb Raider es un gran juego, tanto visualmente como a nivel argumental. A pesar de seguir siendo bastante lineal, se ha aumentado en gran medida el componente de exploración y se ha intentado llevar más por la vía clásica, lo que considero un grandísimo acierto.

Por lo tanto, opino que la compra de este juego es absolutamente recomendable para todos aquellos amantes de los juegos de aventuras, mezclados con componente shooter. Bueno, ¡qué demonios! Esta es una compra recomendada para todo amante de los videojuegos, no os arrepentiréis.

 

Nota: 8,5/10