“Chiller” O por qué tu madre miente cuando dice que los juegos son cada vez más violentos

Por Miguel Martín

Chiller!, ¡Chiller!- Tales gritos ahogados, agudos y descompuestos oímos a la vez que nos sumergimos en un ambiente lóbrego, grisáceo, de esos de película de hace mucho, que ya no echan por la tele en “prime time”. Huele a clásico. Los neones multicolor iluminan por doquier. Las pesadas y oscuras máquinas se amontonan en línea. Las adolescentes chreerleaders huyen despavoridas sin preocuparse, por fin, de su peinado. Es la década de los 80 y nos encontramos en una sala de máquinas arcade, esas de las que ya no se ven más que como objetos de coleccionista, de esas a las que para jugar un buen rato tienes que llevar los bolsillos inflados de pesadas monedas. De entre la alterada muchedumbre distinguimos a un joven con un gesto de brillante orgullo en el rostro, con una camiseta en la que se desdibuja un logo parecido a los que aparecen en las rancias camisetas de Iron Maiden; Él es Larry Hutcherson y con poderío triunfal nos señala la reciente creación del equipo que el capitanea. Acaba de lanzarse al mercado el que sería en aquel momento el videojuego más violento de la historia. ¡Chiller!.

chiller game juego violento

Chiller Maiden

Desarrollado por Exidy, o ExcelenceDynamics, empresa que empezó ya su aventura como desarrolladora de videojuegos allá por 1974 y que ya podía estar orgullosa de haber dado a luz a títulos de prestigio como Circus o Pepper II, fue el nacimiento de un género de juegos que no ha hecho más que aumentar su popularidad de forma exponencial y que ha inspirado a títulos tan actuales como el no poco popular en la actualidad Hatred de DestructiveCreations o el famoso Manhunt de RockStar Games.

Chiller nos da la bienvenida con clichés tan graciosos como baratos tales como títulos mohosos verde-moco o ambientes propios de una novela de Bram Stoker. Elegimos el modo de juego metiéndole un tiro a la pantalla. Elegimos donde queremos llevar a cabo el trabajo metiéndole, de nuevo, un tiro a la pantalla (se nos ofrece una hilarante variedad de escenarios…). Nuestro trabajo es obviamente desatar la mayor carnicería posible en una absurda y aburrida mezcla de balazos, temporizador y cantidades industriales de sangre y órganos humanos reventados. Si tienes buen ojo, puntería y te gusta el rojo, te lo vas a pasar genial; y es que con cada balazo que peguemos en según qué parte del escenario se desatarán una serie de mecanismos que torturarán de forma despiadada a los personajes repartidos en posturas denigrantes por la estática pantalla: unos encadenados, otros enjaulados no sabemos por qué. ¿Un dato curioso? Por supuesto también puedes disparar directamente a tus víctimas pero ni mueren (rápidamente, lo que daría una cucharadita de lógica al juego) ni es tan efectivo para ganar puntuación como usar tu inventiva con los diferentes y además absurdos mecanismos de la pantalla. ¿Y cuando te has cansado de disparar y todos han muerto ya? Pues nada, a otra pantalla de similares características, a otro escenario bramstokeriano… Y otra pregunta, Larry Hutcherson: ¿Por qué podemos utilizar un arma de fuego en un entorno medieval? No lo sé y, como vais a poder observar si echáis un vistazo a un gameplay del juego, las preguntas son interminables.

Chiller fue corregido levemente cuatro años después al introducírsele una pobre y breve historia a modo de justificación para tanta violencia, a priori, sin sentido por el equipo de AGC cuando consiguió dar su salto a una plataforma de Nintendo (NES), pero ni así consiguió reflotar la mala reputación que acarreaba desde su lanzamiento en una sociedad más crítica, conservadora e impresionable a la violencia que en la que vivimos ahora. Legiones y legiones de padres de cheerleaders adolescentes quedaron indignados desde que vió su primera luz; y  este no sobrevivió para ver la década de los noventa.

Señores y señoras; acabamos de asistir a lo que ha sido la primera representación gore, ultraviolenta y sádica… ¡de la historia de los videojuegos! ¡Y menudo prólogo!

No me queda mucho más que decir. Primero que la próxima vez que vuestra madre os ataque una vez más con la mil veces repetida frase “¡Los jóvenes os estáis volviendo unos violentos por los juegos que se hacen hoy en día para los cacharritos esos!”. Vosotros simplemente gastaros una moneda, ponerla a jugar a esta maravillosa producción arcade de cuando ella calzaba deportivas y tenía trenzas, y volved a jugar a GTA V con un gesto angelical en el rostro; sois unos santos.

Y segundo, ¿sabéis dónde puedo conseguir una copia?