Indie Games: el amor por los videojuegos

Por Miguel Martín García

A lo largo de la historia las artes y técnicas humanas, queridos lectores, y sobretodo en los momentos iniciales de estas mismas y de los conceptos específicos que los configurarán como disciplina y los dotarán de un carácter autónomo respecto a las demás con las que conviven en todo lo que atañe al nivel de conocimiento del hombre; en esos mismos momentos, se crean por propia inercia dinamismos paralelos en método e intención a los antes descritos y, que por necesidad propia del concepto, merecen ser mencionados como nacidos de estos primeros mismos. Son lo mismo, la misma arte, la misma disciplina y obtienen el mismo nombre; pero algo tienen de diferente desde la cuna.

-Vale, ya tenemos suficiente petulancia con el párrafo anterior ¿de qué vamos a hablar? Ve al grano- Me imagino que estaréis pensando algo así. Pues bien, os invito a que lo descubráis por vosotros mismos, queridos gamers, aficionados del videojuego. Y os lanzo una sencilla pregunta ¿Sois acaso capaces de imaginar la actualidad de los videojuegos sin, como por ejemplo, gente disfrazada con el cabezón de Steve en la E3 u otras convenciones de videojuegos, sin gente con miedo a irse a dormir por el terror que les infunde un gigante osito de peluche sonriente, sin…? La pregunta es infinita y espero que ya intuyáis por donde voy. Le debemos mucho a la familia de los Indiegames. Indiegames destacados nos están proporcionando activamente una herencia tan rica que se podría decir que son indispensables dentro de esta cultura, una herencia que en la mayoría de ocasiones nada tiene que envidiar a los juegos de producción y distribución convencional; precisamente por que esto es lo que los hace especiales, su falta de convencionalismo. A mi personalmente esta idea me fascina. La idea de que pequeños grupos de aficionados, minúsculas corporaciones de desarrollo e incluso, en ocasiones, un solo apasionado de los videojuegos y su ordenador hayan sido capaces de dar a luz creaciones que no pueden faltar como Minecraft, la saga Five Nights at Freddy’s (A los cuales hacíamos alusión antes), Stanley’s Parable, Terraria, Unravel

Podemos hablar de Indiegames cuando hacemos alusión a un juego producido con total o casi total independencia económica respecto a las grandes desarrolladoras del mercado, un juego que nace casi totalmente escindido de la crítica o la censura que se aplican a los gigantes del mercado. Y, muy fundamentalmente, juegos que encierran en sí mismos una originalidad en todos sus aspectos poco común. Una originalidad lograda como respuesta a las dificultades y limitaciones que les otorgan sus mismas características. Es decir; a las grandes sumas de dinero y completísimos equipos tecnológicos y humanos que a priori permitirían el desarrollo de atractivísimos juegos se antepone un desfase creativo, intelectual y artístico fuera de serie.

Es todo lo violento que se puede ser con la estética 16-bit

Es todo lo violento que se puede ser con la estética 16-bit

Es el caso, por ejemplo, de Hotline Miami (Dennaton Games, 2012) que bajo lo que a primera vista parece ser una interfaz, modo de combate por salas y dominio de la cámara en tercera persona algo ya desfasados descubrimos un abanico de emociones, de tensión y de sensación de combate violento nunca antes experimentado ayudado en gran parte por la original selección de su banda sonora (Cattle, Sean Evans…)

El caso también del ya famosísimo y ya mencionado arriba Minecraft (Mojang, 2009) de la mano del cual asistimos a un total redescubrimiento del concepto Sandbox en el cual ahora tendremos que hacer completo acopio de nuestras dotes de supervivencia, exploración y creatividad nunca antes conseguidas por mucho que les duela a aquellos que lo tachan de su lista directamente acusándolo de tener malos gráficos y de ser simple en exceso.

Basta con decir que a día de hoy sigue siendo relevante

Basta con decir que a día de hoy sigue siendo relevante

¿Más ejemplos? Stanley’s Parable (Davey Wreden, 2012) es la apuesta perfecta para darle un vuelco a nuestro modo de entender las narraciones, el destino y las decisiones humanas desde un punto de vista sencillo; cuestiones muy cercanas al campo filosófico con el que nada parecen tener que ver los videojuegos. Todo desde una interfaz de botones y acciones ajustadamente senclla al concepto desde el que se creó el juego.

Terraria (Re-Logic, 2011) no nos dejará indiferentes gracias a sus amplias posibilidades de diversión 2D, The Binding of Isaac (*) es seguro que nos conmoverá con su descarnada y crítica historia a la vez que nos conquistará con su dificilísimo y adictivo modo de juego…

Pues bien estos son los gigantones Indiegames de los últimos tiempos pero podríamos echar la vista atrás hasta el nacimiento de este movimiento, hasta principios de la década de los ’90 y darnos cuenta de la importancia que cada vez mas han ido aglutinando este tipo de videojuegos que han hecho familia gracias a compartir entre sí esa originalidad y calidad excepcionales.

Aunque es cierto que las características fundacionales de estos videojuegos era su ámplia, gratuita y libre de ataduras difusión mediante Internet (razón por la cual, además; eran raras víctimas de la censura) hoy en día se pueden jugar ya en todo tipo de plataformas PlayStation, Xbox, PC ya en sus múltiples sistemas operativos, teléfonos móviles (para los cuales suponen casi un 90% de su abanico de juegos) y sobre todo Steam (a la que mucho tienen que agradecer los juegos indie en lo que atañe a su distribución). Todas estas conscientes del peligro que supondría para su futuro comercial el prescindir de ellos y la crispación que levantarían entre los aficionados de los videojuegos si esto ocurriese.

Los Indiegames son, en definitiva, la mayor muestra de amor del hombre por el género de los videojuegos y de su voluntad por continuar produciendo lo que algunos consideran ya un arte.