Night Life and the Seduction of the Condominium Wife

Por Miguel Martín García           (su Twitter)

El sexo es un valor seguro

Nos encontramos en 1982. Una poderosa asociación se acaba de producir entre dos de los mayores titanes del incipiente mercado de los videojuegos ¡Ms. Pac-Man ha salido a la venta hace tan sólo un año! Con esta obra maestra y total éxito de ventas el eje letal  Midway Namco amenaza con situarse definitivamente en la primera posición de la larga maratón de desarrolladores que venía sucediéndose desde hace varios años atrás. Y es que a ambas desarrolladoras les separa un océano pero se llevan como hermanitos a la hora de ponerse de acuerdo para estipular cuáles son sus intereses correspondientes. Mientras tanto la pareja nipona Yoichi y Keiko Erikawa fundadores en 1978 de la aún hoy influyente desarrolladora japonesa Koei y actual especialista en juegos de acción  y RPG (nos ha dejado joyitas como One Piece: Pirate Warriors para PS3 o Samurai Warriors para Wii) traman un golpe maestro para descabezar la dictadura que amenaza al mercado internacional de los videojuegos; apoyados por supuesto de un valor seguro, más seguro que el oro.

Analizando la situación con gafas de pasta marrón verdoso y algo de buen ojo era obvio que algo como lo que vamos a describir funcionaría. Comienza a penetrar ahora el mundillo del píxel una temática hasta ahora desconocida, pero de valioso potencial económico. Koei, tras meses de preparativos y estudios de viabilidad, lanza al mercado el título Night Life, utilizable en el dispositivo NEC PC-880, y el cual despunta desde un primer momento, aunque ni por su calidad argumental (que no existe) ni técnica sino porque ¡Es el primer material de contenido sexual explícito publicado de este tipo! Lo que le hará convertirse en una auténtica leyenda viva.

 A priori resulta increíble el batacazo mercantil que fue capaz de propinar un material tan simple. Y es que debilitó significativamente la labor por despuntar en el mercado que la unión Midway-Capcom parecía estar logrando. ¿La fórmula secreta? Un título de inicio extremadamente simple encuadrado en un diseño cutrón que nos hace sentirnos a las puertas de un local de striptease (ya sabéis de lo que os hablo; la unión rosa neón y negro noche nunca falla) y tres sencillos modos de interacción con el sistema: Un decálogo de imágenes sencillísimas y estáticas de posturas sexuales, un hilarante método de predicción del periodo femenino y, en tercer lugar, según lo que el propio juego indica “¡Let’s Fuck!”. Y es que pese a que sea catalogado como un videojuego nos cuesta creer que lo sea por su simplicidad y pocas capacidades a la hora de ofrecer diversión, Night Light fue un absurdo como videojuego, pero también la primera gotita de petróleo de lo que hoy podemos afirmar es una de las mayores vetas de dinero de la industria del videojuego. Le echaron valor y ganaron.

No perdían el tiempo

No perdían el tiempo

La labor iniciada por Night Life la recuperará un año después el título de la misma casa Danchi Suma No Yuwaku (Seduction of the Condominium Wife) que ya se configurará plenamente como una aventura gráfica en la que manejar roles, que además de poseer una paleta más amplia de colores estaba desarrollado para un dispositivo técnicamente superior: el NEC PC-8001. De este modo fundaba definitivamente el género superventas que respondía a las necesidades que los aficionados a los videojuegos demandaban: saciar su curiosidad erótica y sentirse completados en todo tipo de temáticas; poco a poco nacerían subgéneros como el Eroge,  las Romance Novels, o el género Bishojo y desde su nacimiento el dinero comenzó a lloverle a todo aquel que se arriesgaba a desarrollar algo con estas temáticas; estos géneros se mantienen incluso en la actualidad en la constante de 25% de ventas anuales a escala mundial creciendo cada vez más en importancia. Nada despreciable.

Hoy en día la industria nos sorprende con títulos como por ejemplo Akiba’s Trip: Undead and Undressed para PS4 o el Katherine en multiplataforma.  Más aún muy pocos podemos negar que conozcamos títulos como Play Boy: The Mansion o Leisure Suit Larry: Magna cum Laude ,ambos para PS2,  entre otros y gracias a los cuales muchos pudimos asomarnos brevemente y por primera vez al mundo del desnudo, del erotismo, de la insinuación y la sexualidad en una labor en ocasiones cuestionable. Todos ellos bebedores directos del paso que Koei se atrevió a dar con un proyecto tan tonto como es Night Life.


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